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Escuchar ópera y verla en directo es una de las experiencias más enriquecedoras que cualquier persona puede vivir
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Plácido Domingo cantando Le Cid (El Cid), en 1999.

 
Por Pablo Macalupú-Cumpén - Periodista, camelloparlante.com
 
Hace varios años, el director de orquesta Daniel Barenboim explicó que la música puede ser aprovechada “para nuestro crecimiento, disfrute, interés y fascinación”. A decir del maestro argentino, la música nos hace experimentar cosas en un plano emocional a través del sonido, que muchas veces son inexplicables. En este terreno se encuentra la ópera.
 
Para algunos, este arte es solo una actividad social de lucimiento. De hecho, durante mucho tiempo, el público de la ópera asistía al teatro para hacer vida social, comer, beber o jugar a las cartas durante el espectáculo, según el historiador británico Daniel Snowman. De acuerdo con este mismo autor, algunos grandes personajes políticos de la historia fueron muy aficionados a la ópera y aprovecharon estos espectáculos para exhibir su poder en un contexto social-cultural, entre ellos Napoleón Bonaparte, quien “asistió a la ópera con mayor frecuencia que cualquier otro jefe de estado francés durante el siglo XIX”. 
 
Con el tiempo, aquellas costumbres quedaron en el pasado y las grandes obras del repertorio universal trascendieron para el disfrute del público. Las nuevas tendencias llevan a repensar este arte tanto en su producción como en la difusión. Las personas ya no tienen que ingeniárselas para captar una señal de radio o conseguir un disco de ópera, basta con ingresar en YouTube, Spotify, Apple Music o algún otro servicio de streaming para acceder a numerosos videos históricos y amplios catálogos de música. Eso sí, hay que tener en cuenta que nada se compara a la experiencia en directo.
 
Pese a ello, la ópera aún parece ser un arte intimidante para algunos, ya sea por el protocolo de los partidarios de las etiquetas, por prejuicios o por el simple temor -lógico- de pensar que la barrera del idioma dificultará la comprensión de la obra. El asunto es mucho más sencillo: Solo se requiere de un poco de disposición de querer descubrir un nuevo mundo musical y casi infinito en argumentos, con historias que pueden ir de dioses mitológicos hasta aventuras espaciales. 
 
No hay una fórmula exacta para empezar a escuchar ópera. En sus programaciones habituales, algunos teatros dedican funciones a varias obras inmortales, a los grandes éxitos del repertorio que si están bien planteados en cuanto a producción, reparto y ejecución, pueden ser el primer gran paso que dé el espectador para convertirse en un operático empedernido. 
 
En ese sentido, muchos autores, experimentados programadores e incluso aficionados recomiendan obras que el nuevo público puede disfrutar ya sea por la espectacularidad de la ópera, como se puede ver en Aida, de Verdi; o Turandot, de Puccini, por ejemplo. O por la gran cantidad de pasajes conocidos que tenga una ópera, como sucede con Carmen, de Bizet; Il Barbiere di Siviglia, de Rossini; Rigoletto o incluso La Traviata, ambas de Verdi; entre muchas otras opciones. 
 
Sin embargo, en países como el Perú, con pocos títulos operísticos al año, solo bastan algunos pequeños, pero importantes, consejos. Primero, ir a ver la ópera en directo,  ya que ningún disco o video grabado en la más alta definición se comparará con la sonoridad de la orquesta y cantantes que fluye en la sala del teatro de manera natural, sin ningún tipo de amplificación. Segundo, hacer un breve repaso del argumento de lo que vas a ver; algo muy sencillo que muchos pasan por alto. Basta con leer la trama en el programa de mano. Tercero, quitarse cualquier prejuicio ante la experiencia de la ópera. Ten en cuenta que apenas suba el telón serás solo tú, la música y todos los sentimientos que genere en tu mente. Y, por último, dejarse sorprender y emocionar. La ópera es, fundamentalmente, un arte de emociones intensas. Una aria bien cantada, un dueto virtuoso o un concertado bien ensamblado serán un impulso natural para ofrecer un gran aplauso, o para el abucheo si sucede lo contrario. Ya lo dijo el legendario Plácido Domingo durante una entrevista en 2016: mientras exista el ser humano con sensibilidad para apreciar la música, la ópera es y seguirá siendo inmortal. 
 
Colaboración especial para Radio Filarmonía en el marco del 10º Festival Granda

 
DATOS
- El Festival Granda presentará el 19, 21 y 23 de abril La Traviata, de Verdi, en el Gran Teatro Nacional. Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro con precios desde S/ 30 y descuentos de 10% para Círculo de Amigos de Radio Filarmonía, estudiantes, jubilados, mayores de 60 años y suscriptores de El Comercio. 
- La cuenta del Festival Granda en Spotify tiene una lista denominada “ABC de la ópera”, que puede ser útil como un primer acercamiento a este arte con las piezas más  famosas del repertorio. Escúchala aquí: goo.gl/2r0dKb.

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