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El Coro que dirige Claudia Rheineck presentó novedoso espectáculo "Allegro" en el Gran Teatro Nacional
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UNA NOTA DE NUESTRO AMABLE COLABORADOR
José Villagarcía (Tano Factótum)

El coro Voces del Sol dirigido por Claudia Rheineck presentó su novedoso espectáculo Allegro el jueves 21 de marzo en el Gran Teatro Nacional. El coro, conformado por chicos de seis a veintitrés años, llevó a los asistentes a un verdadero viaje musical. El eficiente guión escrito por Paola Vicente narra el encuentro entre una joven música, interpretada por Andrea Aguirre, y un joven Wolfgang Amadeus Mozart, interpretado por Joaquín Escobar.

Oscuridad, silencio. Se prenden unas lámparas en la platea y unos monjes llevan un arca al centro del escenario cantando el Himno a San Juan Bautista. Es el Arca de la Música. La voz de uno de los monjes saluda a los asistentes al teatro, es el tenor Juan Antonio de Dompablo, se eleva el telón. Se abre el Arca y aparecen en escena dos jóvenes: una muchacha que sueña con estudiar música, ella se refugia en el Arca cuando escucha música, y un joven con vestimenta del siglo XVIII, no es otro que el gran Mozart. Ambos se miran tímidamente, sus ropas les parecen extrañas, el lugar les parece extraño, pero no sienten miedo. Se acercan, entra el monje y les dice que puede ayudarlos. Descubren que están en un viaje fuera de su tiempo, cuando se presentan, la joven música no puede creer que realmente sea Mozart, ella se asusta, lo toca, se da cuenta que es real y lo abraza.

El joven Mozart le pregunta sobre el misterioso lugar, ella le cuenta sobre el Arca y que hay un coro que canta la partitura que saca del Arca. En ese momento el joven Mozart descubre que hay un coro atrás suyo: tiene una directora, tiene músicos y un piano. Todos se saludan. Se abre el Arca y el coro canta el dúo de Papageno y Papagena, el joven Mozart se alegra mucho, le cuenta a su nueva amiga que la melodía le parece muy familiar (Mozart tiene 19 años en la obra, aproximadamente 1775, compuso La flauta mágica en 1791), ella le dice que es una composición de él, al no creerle ella le enseña la partitura con su nombre. Él se alegra aún más. Suena el Arca nuevamente y ella saca la partitura de Der Hölle Rache, le cuenta a Mozart que esa pieza de la Reina de la Noche le gusta mucho, él agarra la partitura y se la da a Jaime Contreras para que la acompañe en el piano, ella emocionada empieza a cantar guiada por el compositor (gran interpretación de Andrea Aguirre), ella no puede creer que lo haya hecho.

Un entusiasmado Mozart le pide más partituras, se alegra al escuchar el Gloria de Vivaldi pero no conoce los raros instrumentos de algunos miembros de la orquesta, ella le enseña una guitarra eléctrica, se abre el Arca nuevamente y sale la partitura de Bohemian Rhapsody de Queen, el coro se luce, Mozart disfruta esta nueva música, se impresiona con el Oh Fortuna de Carl Orff y queda maravillado con el Himno a la Alegría de Beethoven. Entonces la joven música le cuenta la historia de un chico que se convirtió en el rey del pop. Mozart le pregunta qué significa pop pera ella le dice: él es Michael Jackson. Entra en escena Raúl Romero y empieza a bailar Billie Jean, Mozart se asombra, luego el ambiente cambia, viene Thriller y todos empiezan a bailar. Telón, el monje regresa a escena a escena y dice que el primer acto ha terminado.

Silencio, un miembro del coro empieza a cantar en quechua, aplausos irrumpen en el teatro, un redoble sigue, entra el coro y cantan Hanac Pachap, Mozart no entiende el idioma, la joven música le cuenta que es quechua, idioma de su país, es además la primera obra polifónica escrita en América por Juan Pérez Bocanegra. También le cuenta que hubo otros compositores después que él como Georges Bizet. En eso entra a escena Bettina Victorero como Carmen y Mozart queda deslumbrado por su belleza, canto y presencia. Ella se luce con una Habanera que deja boquiabierto a Mozart. El coro la acompaña transportando al teatro hasta Sevilla. Luego la joven música le entrega la partitura de Nessun Dorma a la directora pero el monje le pide permiso para cantarla, ella accede. El coro acompaña ahora al monje transportando al teatro a la antigua China, el ambiente cambia y el teatro disfruta de la gran interpretación del monje Juan Antonio.

Después de escuchar otras piezas, Mozart y la joven música deciden enfrentar a sus padres y contarles que seguirá su propio estilo y que estudiará música, respectivamente. El monje recuerda que el joven Mozart y la joven música se unieron para dar vida al maravilloso mundo de la música. Le pide al Arca la partitura que el maestro Händel compuso para celebrar la vida de Jesús, para celebrar las nuevas oportunidades que llegan y la vida que decidimos emprender.

La directora Claudia Rheineck se dirigió al público: “No quiero terminar el concierto sin agradecer por esta maravilla que estamos disfrutando todos, porque lo que están disfrutando los chicos, ustedes también lo están disfrutando y eso hay que agradecerle a la vida. Gracias Gran Teatro Nacional por darnos la oportunidad de estar en este hermoso escenario. Gracias Voces del Sol, a todo mi gran equipo de trabajo, a todos los padres de familia que confían en este proyecto, gracias a estos talentosísimos alumnos, gracias a los artistas invitados de primera Joaquín Escobar, Andrea Aguirre, Juan Antonio de Dompablo, Bettina Victorero y Raúl Romero. Gracias a la orquesta y a la banda. Estoy sumamente emocionada, lo que están escuchando ahora se viene haciendo desde muchos años atrás, ensayo tras ensayo, minuto tras minuto, con momentos fuertes, momentos duros, pero sobretodo saliendo adelante. De alguna manera me siento identificada con la joven música, alguna vez a mis quince años yo también quise estudiar música y mis papás al comienzo estaban preocupados obviamente, cuando tenía quince años estábamos viviendo el terrorismo, los apagones, de todas maneras el futuro que veían para mí era complicado pero les quiero agradecer a ellos dos porque gracias a ellos estoy acá en el Gran Teatro Nacional. Gracias porque me dejaron caminar por este camino difícil y porque confiaron en mí”.

El concierto finalizó con We are the champions. Regresaron a escena el tenor Juan Antonio de Dompablo, la mezzosoprano Bettina Victorero y el coreógrafo Raúl Romero quienes se unieron a la joven música y a Mozart. Todos juntos finalizaron la noche cantando la canción de Queen. La aventura musical había terminado.

La novedosa y arriesgada propuesta tuvo una noche muy especial. La historia logra conectar de manera satisfactoria las canciones de distintas épocas. Esto se debe a la gran interpretación de Joaquín Escobar, quien asumió el difícil papel de encarnar al genio de Salzburgo, y la talentosa Andrea Aguirre, perfecta en su papel. Su interacción es asombrosa, emotiva, creíble. Lograron cautivar a todo el teatro, conquistaron al público, en especial al gran número de niños que asistieron aquella noche, los que se espera se sientan identificados con la joven música. El coro realmente estuvo magnífico, la edad de los integrantes no impide que den lo mejor de sí, realmente se lució cantando arias de Mozart y de otros grandes compositores. Gran trabajo de su directora. Gran elección de los artistas invitados, todos impecables. El Gran Teatro Nacional vivió una noche mágica, sus recursos técnicos ayudaron a generar esta gran aventura. Como dijeron Joaquín y Raúl en la entrevista durante los ensayos, el público interactuó desde su asiento, la conexión fue total, apreció, rió, cantó, bailó, vivió una maravillosa experiencia. Joaquín tiene razón, Allegro se debe convertir en un clásico.

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