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Regista argentino dirige la ópera de Massenet: 27 y 29 de Agosto en el Gran Teatro Nacional
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UNA NOTA DE NUESTRO AMABLE COLABORADOR 
José Villagarcía (Tano Factótum)

Entrevista | Alejandro Chacón
Director escénico de la ópera Werther en el Gran Teatro Nacional

El Gran Teatro Nacional presenta la ópera Werther, de Jules Massenet. Fue estrenada en 1892 con libreto de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann. El compositor francés se inspiró en la novela epistolar Las penas del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe, publicada en 1774. La producción contará con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario y el Coro Nacional de Niños los días 23, 25, 27 y 29 de agosto.

La producción, original de la Ópera de Colombia, fue anunciada hace algunos años, finalmente se estrena en Perú. Los creadores son el regista argentino Alejandro Chacón en la dirección escénica, el diseño de escenografía es del argentino Nicolás Boni, el diseño de vestuario lo realizó el uruguayo Adán Martínez quien lamentablemente falleció el año pasado, y el diseño de iluminación es del brasilero Caetano Vilela.

La producción contará con la dirección musical del maestro español Óliver Díaz, director musical del Teatro de la Zarzuela de Madrid, la dirección general de Javier Súnico y la coordinación artística de Mónica Canales. Los protagonistas serán el tenor estadounidense Jonathan Tetelman como Werther, la mezzosoprano española Carol García como Charlotte, el barítono peruano Xavier Fernández como Albert y la soprano peruana Ximena Agurto como Sophie.

Alejandro Chacón regresa a Lima tras su éxito en el Don Carlo del V Festival Granda en el Teatro Municipal de Lima en 2012 donde dirigió al bajo ruso Ildar Abdrazakov quien debutaba el papel del rey Felipe II. Aquella vez junto a Giuseppe Filianoti, Radostina Nikolaeva, Daniela Barcellona, Marco Caria y Marco Spotti en los papeles principales, Xavier Fernández fue un diputado flamenco y el tenor Juan Pablo Marcos fue Araldo, quien en esta ocasión será Schmidt, amigo de Charlotte.

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¿Cómo nació originalmente la producción?

Esta producción la hicimos en 2015 en Bogotá porque Ernesto Palacio la pidió porque Juan Diego Flórez quería debutar el rol. La idea era hacerla en Bogotá en 2015 y traerla acá en 2016 al Gran Teatro Nacional, pero a último momento Juan Diego decidió cantar Romeo. Ya teníamos la producción, la hicimos, nos quedó muy bien, es una producción bonita y se puede decir exitosa porque la hicimos el año pasado en el Teatro Solís de Uruguay y ahora aquí, o sea es la tercera vez que la ponemos en escena. Es una ópera fantástica, tiene varias ventajas, primero es una ópera relativamente económica, necesitas dos grandes cantantes, el resto son papeles más pequeños y no lleva coro, al no tener coro te ahorras 40 vestuarios mínimo, hay óperas donde el coro cambia de ropa, hay óperas carísimas. Con este mismo equipo hemos hecho Manon de Massenet, fue de los vestuarios más caros que hemos hecho, el coro cambia 4 veces. En cada acto los personajes son diferentes, están los viajeros, los vendedores y burgueses, están las elegantes, el ballet, la escena de Saint-Sulpice donde están las beatas, después la gran escena del casino donde todos están con peluca blanca. Esta es una ópera que, si estás mal de presupuesto, es la perfecta para hacerla bien, con buen nivel sin la necesidad de tener que gastar una millonada.

Siempre trabajando con el mismo equipo escenografía y vestuario.

Escenografía, vestuario e iluminación inclusive. Aquí no vino Caetano Vilela pero estamos reponiendo sus luces, es el mismo equipo con el que hicimos Don Carlo el 2012. Adán lamentablemente falleció el año pasado, fue un shock terrible. Me están proponiendo una ópera para el año próximo, va a hacer la primera vez que voy a hacer una ópera sin Adán en 40 años. Este año de casualidad me ha tocado reponer el Rosenkavalier en Chile, la Butterfly en Costa Rica y el Werther aquí, todos vestuarios de Adán, ahora me toca ocuparme a mí del vestuario, cosa que yo nunca me he ocupado, para mí era un problema solucionado. Ahí estamos. Va a ser el 4to vestuario de Adán en Perú: hizo Cavalleria/Pagliacci el 2010 en el Segura con Romanza, Don Carlo el 2012 en el Municipal y Lucia di Lammermoor el 2014 en el Gran Teatro Nacional para el Festival Granda y ahora Werther en el Gran Teatro Nacional.

¿Cuál es la propuesta de este Werther?

Nosotros estudiamos mucho previamente, tenemos muchas conversaciones con el equipo, con el escenógrafo, con el vestuarista y tomamos una decisión. Esta ópera tiene 4 actos, pensé en hacer algo muy simple, a parte no teníamos el gran presupuesto, uno puede hacer cosas muy buenas, todo depende de cuanta plata tengas, con presupuesto puedes reproducir el bosque de Wetzlar con los tilos y demás, o puedes hacer algo simple, muy simbólico, muy conceptual. Nos basamos mucho en la novela. Me releí el Werther de Goethe mil veces, vi todo lo que tenía, qué cosas usó Massenet, qué cosas no usó. Como la novela de Goethe es una novela epistolar decidimos usar las cartas y seleccioné las cartas que se mencionan en la ópera y tuvimos que tomar una decisión para ver en qué idioma las poníamos, en alemán nos pareció muy críptico, en español demasiado simple, decidimos en francés que es el idioma de la ópera lo cual nos permite eventualmente llevar la ópera a cualquier lado. Nicolás tiene un amigo que tiene una caligrafía espectacular y escribió a mano todas las cartas y es lo que tenemos impreso, si lees los textos, cada carta está puesta en el lugar donde se habla de él, la de la izquierda es el día en que se encuentra con Albert, la del fondo es donde Werther habla de lo que lo une a los niños, las que proyectamos en el intermedio es la del día que él decide suicidarse, digamos, habla de la muerte, dice: me preguntan si me gusta Charlotte, es como si me preguntaran si me gusta Ossian, habla de los poemas de Ossian, en el cambio entre el tercer y cuarto acto ponemos la última carta donde avisa que se va a matar, eso nos permitió hacer unos cambios de escenografía muy rápidos y hacemos un solo entreacto, entre segundo y tercero. Cuando tienes pocos elementos, te obliga a concentrarte en la actuación, el manejo de actores.

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Sobretodo esta ópera que tiene muchos sentimientos.

Muchos sentimientos, yo le digo a todo el mundo, si vienen a ver esta ópera, traigan pañuelo, van a llorar, es inevitable que lloren, incluso porque el libreto es muy bueno, lo que hicieron los libretistas con el personaje de Charlotte, en la novela no es tan importante, la mencionan, ella no contesta ninguna de las cartas que recibe, Werther no lo dice, todo el peso recae en él, habla de Charlotte pero no se la ve. Los libretistas inteligentemente crearon todo el inicio del tercer acto, lo cual es muy difícil para la pobre mezzo porque tiene tres arias seguidas: la de las cartas, la de las lágrimas y la plegaria, y luego el dúo, en el papel los dos personajes son terribles, la gente conoce Pourquoi me revelleir pero es el aria más fácil de las cuatro, las dos del segundo acto son terribles, Lorsque l’enfant es un aria asesina para el tenor. El tenor tiene cuatro arias y tres dúos, la mezzo tres arias y tres dúos. En realidad esta ópera es un gran dúo con intervenciones, Albert tiene su arietta, Sophie tiene su arietta, pero el resto son fragmentos. Nada es fácil, para ninguno, la parte de los niños es difícil también, los niños están fantásticos, Mónica me dice que tiene 150 niños, escoger a seis no ha sido fácil, son muy buenos los seis que tenemos, cantan musicalmente donde es, con un francés bastante bueno, cantar en francés es muy difícil, pronunciar bien es difícil, por suerte hablo bien francés, les pude corregir algunas cosas especialmente a los chicos locales, por suerte Carol vivió en París y habla bien el  francés, con Jonathan ya lo hicimos el año pasado en Montevideo.

¿Cómo ha sido el trabajo con el director musical?

Es la primera vez que trabajo con Óliver, es un placer, divina persona, me encantó trabajar con él, ojalá podamos repetir porque es un director con el cual uno puede hacer equipo fácilmente, no siempre pasa. A veces los directores están en su mundo y no les importa lo que pasa arriba en el escenario, y al revés. Él es de los que preguntan ¿acá te tengo que esperar?, una maravilla.

Y dirige a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario.

Con lo cual tocan más duro porque no son profesionales, a algunos les cuesta, es una partitura muy difícil, hay muchos solos, el gran aria Pourquoi me revelleir es un solo de arpa.

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La última vez dirigió en el Festival Granda, ahora dirige en el Gran Teatro Nacional, ¿cómo ve esta nueva experiencia?

Es mi tercera experiencia en Lima con distintas cosas. La primera fue con Romanza, la segunda con Granda, ambas con pro y contras, ahora estoy con el Gran Teatro Nacional, es la primera vez que hace una ópera el propio teatro. Normalmente la ópera que hacen a fin de año es la de los cuerpos estables, ya tienen ocho años de experiencia. El proceso ha sido un poco más duro, se necesitan más días de escenario, de pianista. La estamos sacando adelante, así es este mundo, se sufre un poco más pero se puede.

¿Y qué opina del teatro?

El teatro es una maravilla, yo creo que es el mejor teatro de Sudamérica en este momento. En lo técnico, no es por compararlo con el Teatro Colón que es bonito y tiene esa acústica maravillosa, yo me crié en el Colón, pero como teatro moderno es el mejor. Yo trabajo en Colombia en el Teatro Mayor. Se sueña tener una tramoya computarizada, es la primera vez que tengo un camarín, en ningún teatro hay un camarín para el regista, faltan camarines, faltan salas de ensayo, acá pudimos hacer conjuntos en la sala de ensayo. Este es el único teatro que yo conozco, en el mundo, que tiene las cabinas insonorizadas para que la gente caliente, estuvo pensado. Tuve una Turandot, la pobre soprano, que no canta hasta el segundo acto y tiene un volumen impresionante, no podía vocalizar porque se la escuchaba hasta la platea, si está en el camarín se oye afuera. Me pasó también con Fidelio, el tenor salió en el segundo acto y preguntó dónde podía vocalizar, lo llevamos a otro edificio. Aquí eso está previsto, es una maravilla.

Y el teatro forma parte de una red de teatros sudamericanos.

Sí, Ola (Ópera latinoamérica), la fundamos hace once años ya, digo la fundamos porque estuve en la firma en la inauguración, la verdad que ha funcionado mucho, porque todo este tipo de intercambios se producen en esas reuniones. Esto surgió, esperemos que ahora el teatro empiece a hacer siempre una ópera a mitad de año, porque siempre era a principio de año la de Granda, a medio año la de Romanza y a fin de año la de los cuerpos estables. Al morir Enrique (Bernales, presidente de Romanza) quedó ese hueco en el medio, ojalá lo aproveche el teatro, así Lima tiene por lo menos tres óperas en el Nacional como tuvieron siempre. Hoy me preguntaron si el Perú estaba listo para un buen nivel de ópera y dije por supuesto, es más, el Ministerio de Cultura tiene la obligación, teniendo el teatro, la orquesta, coro, coro de niños, ballet y la cantidad de solistas peruanos que hay aquí y por el mundo, de tener una temporada ojalá de hasta seis títulos al año. Que este teatro deje de ser multipropósito y sea el teatro de los cuerpos estables.

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